Los interferómetros láser de LIGO y Virgo «escuchan» las vibraciones del espacio-tiempo que son generadas por eventos cósmicos verdaderamente cataclísmicos, y el 21 de mayo de 2019 se activaron por una señal aguda que duró solo una décima de segundo.

Los algoritmos informáticos determinaron que la fuente de la señal fueron los momentos finales de dos agujeros negros que estaban en espiral, uno con una masa 66 veces mayor que la del Sol y el otro 85 más grande.

Einstein y Hawking: el «baile» de 2 gigantescos agujeros negros que prueba teorías clave de los científicos

La distancia de esta fusión fue estimada en el equivalente a 150.000 millones de billones de kilómetros.

«Es increíble, de verdad», dijo el profesor Nelson Christensen, del Observatorio de Côte d’Azur, en Francia.

«Esta señal se propagó durante siete mil millones de años. Así que este evento ocurrió justo a mitad de la creación del Universo, y es ahora que movió mecánicamente nuestros detectores aquí en la Tierra», le explicó a la BBC.

Enviar